A vueltas con la tecnología, hoy quiero hablar de los lectores de libros electrónicos o "e-readers", concretamente del que yo uso, que es el Kindle 2 de Amazon.
En primer lugar explicar que leo bastante, mínimo media hora al día, antes de irme a dormir, cada noche, además de aprovechar cualquier tiempo muerto para hacerlo: salas de espera de médicos, viajes en tren, en avión, vacaciones... Antes solía ir con el libro que tuviera a medias, a todas partes, lo que no dejaba de ser una carga y un engorro, claro. Cuando empecé a viajar cada semana durante al menos 2 o 3 noches, lo de llevar libros en papel en la maleta era misión imposible, entre maleta, ordenador portátil, bolso y demás trastos, terminé por no llevar libros para tratar de reducir el peso para mi pobre espalda.
Así las cosas, cuando oí hablar de los libros electrónicos, mi primera impresión fue la de todos "bah, no puede ser lo mismo, donde esté un libro en papel que se quite la tecnología", que si el olor del papel, que si el pasar las páginas, que si el marcar un texto o poner una señal para enseñarle un fragmento del libro a alguien... pero con mi habitual sentido práctico, finalmente pensé, "a ver, decenas de libros en un lector del tamaño de una cuartilla, y en apenas 250 gramos de peso... uhmmmm", total, que me lancé.
Primero tuve una experiencia con un lector cualquiera, de cuya marca no puedo acordarme, que devolví a la tienda a los 2 días de tenerlo. Pensando que no podía ser que todos fueran tan malos, estuve leyendo por internet opiniones de la gente y coincidí con varios que habían comprado un Kindle y estaban encantados. Nada de cuelgues, nada de reset, nada de bloqueos o pantallas estalladas. Busqué algo más de información y descubrí que el Kindle venía con 3G y una conexión gratuita a la red de amazon Whispernet, que utilizando las redes de otras operadoras, da servicio en España. A través de esta red puedes acceder desde el propio dispositivo a la tienda de amazon para descargar contenido, ya sean libros o suscripciones de periódicos o revistas (incluyendo la mayoría de los españoles). En aquel momento amazon aún disponía de pocos libros en español, pero ya iba teniendo, digamos que había unos 2.000 títulos. Pero eso no es todo, cuando te compras un Kindle, amazon te abre una cuenta de correo tipo: usuario@free.kindle.com para que le envíes cualquier libro que tengas en los formatos más comunes (.doc, .pdf. .html...) y ellos te devuelven el libro convertido al formato del lector (.azw).
Hoy en día, varias webs venden libros en formato epub, que es el estándar europeo, que a través de un programa como calibre, se pueden convertir a formato Kindle e instalarlo directamente en el dispositivo. Vamos, que como podéis ver, todo son facilidades, a mí me resulta comodísimo su uso. En este momento que amazon ha abierto su tienda en internet española, estamos a la espera de la aparición de libros electrónicos en español, mucho más amplia que aquellos 2.000 libros con los que empezaron. No obstante, como digo, en www.amazon.com se pueden descargar libros en español sin problemas.
Además del lector, amazon pone a tu disposición un software para poder leer los libros desde tu PC (Kindle for PC), desde tu Mac (Kindle for Mac) o desde tu smartphone (Kindle for Android o Kindle for iPhone), donde podrás descargar y sincronizar la página de lectura de aquellos libros que hayas adquirido en amazon. Esto es lo que se llama "alojamiento en la nube" o "cloud storage", y es una de las ventajas de pagar por tus libros, además a un precio muy competitivo. De esta manera, si tienes tu libro a medias y quieres seguir leyendo desde tu ordenador, basta con que te conectes con tu cuenta de amazon y le pidas sincronizar a la última página leída. Te descargará el libro en cuestión y lo mostrará en la página por la que ibas. Antes de cerrarlo, vuelves a sincronizar, y cuando abras tu Kindle, de nuevo sincronizas para que te avance hasta la página en la que lo has dejado ahora. Como digo, esto solo sirve para los libros comprados en amazon, y realmente aparte de sincronizar páginas, te sirve como una estupenda copia de seguridad de tus compras.
Cuando lees un libro en el Kindle, puedes subrayar partes del texto, poner marcadores o añadir tus propios comentarios como notas al pie. Si crees que hay una parte del libro a la que deberás volver a revisar, le pones un marcador y en cualquier momento puedes volver a esta página. En cuanto a la lectura, dispone de varios tamaños de letra, lo puedes leer en vertical o en horizontal, y - de momento solo en inglés - puedes dejar que el Kindle te lea el libro en voz alta. Esperamos pronto disponer del lector de libros en español también, para poder seguir "leyendo" nuestro libro cuando no podamos estar mirando a la pantalla. La pantalla del Kindle funciona con la llamada e-ink o tinta electrónica. Esto significa que no son pantallas retroiluminadas, como las de los ordenadores o los móviles, sino que funcionan mediante imantación de la superficie, atrayendo esta imantación las partículas de tinta, y colocándolas de manera que formen las letras que estamos leyendo. Debido al funcionamiento de este tipo de pantalla, el consumo de batería es mínimo, puesto que solo gasta cuando pasamos de página y tiene que "construir" una nueva página. El cálculo que hace el fabricante es de unas 8.000 páginas por cada carga de batería completa.
En cuanto a la compra del dispositivo, solo se puede hacer en www.amazon.com, ya que desde las webs internacionales no lo venden. Esto no es un problema, es más bien una ventaja para nosotros que pagamos en euros, ya que los precios son en dólares y al cambio salimos ganando. En los precios que nos indicarán cuando hagamos el pedido, estará incluído el transporte y el despacho de aduanas, lo que es muy importante, ya que al llegar a España os llamarán de la aduana para pediros los datos y hay que decir que viene todo pagado (algún caso ha habido de alguien que lo ha pagado dos veces por no saber esto). En mi caso, hice el pedido el 23/02/2010 y lo recibí en mi casa el día 26, solo 3 días después.
Actualmente Kindle ha puesto a la venta un nuevo Kindle (y van por el 4 ya) mucho más pequeño y ligero, que ya no tiene el teclado completo, que ocupaba bastante. Ahora tienes la opción de comprarlo con 3G o solo con wi-fi, que yo lo recomiendo, porque el 3G realmente es innecesario hoy en día, donde en cada casa disponemos de redes wifi para descargar contenido o sincronizar. El precio de venta en España es de 109 Euros, como digo, con transporte y aduanas incluídos, lo cuál lo pone en unos precios muy competitivos.
Además, para finales de noviembre, va a salir el nuevo Kindle Touch, que de aspecto será igual que el Kindle 4, pero con pantalla táctil. En este caso, yo prefiero esperar unos meses a ver resultados, ya que tuve una mala experiencia con una pantalla táctil y quiero ver qué tal funciona la del Kindle.
En definitiva, si estáis pensando en comprar un lector de libros electrónicos, el Kindle es una buenísima opción.
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martes, 4 de octubre de 2011
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Enchufados
Dice el chiste:
Anoche mi madre y yo estábamos sentados en la sala hablando de cosas de la vida… entre otras… estábamos hablando del tema de vivir/morir.
Le dije: ‘Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de una botella… Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo. PREFIERO MORIR’.
Entonces, mi madre se levantó con cara de admiración… Y me desenchufó el televisor, el DVD, el cable de Internet, el PC, el mp3/4, la Play-3, la PSP, la Wii, el teléfono fijo, me quitó la blackberry, la tablet y me tiró todas las cervezas.
¡La madre que la parió!… ¡CASI ME MUERO!
A todos nos hace mucha gracia el chiste, pero en realidad no nos damos cuenta de la gran verdad que hay detrás de esta historieta. Ya casi nadie se acuerda de cómo era la vida sin móvil, y hablo de un móvil normal, que solo permita hablar y enviar mensajes, de esos que ya ni se encuentran. Aún recuerdo cuando empezaron a verse los primeros móviles que mucha gente decía “vaya pijada, yo desde luego jamás tendré uno de esos” jeje, a cuántos les recordaría yo la frasecita. Los que tenían móvil eran tachados de pijos, frikis, y sobre todo de querer llamar la atención, porque ¿a quién se le ocurre si no, ir hablando por teléfono por la calle? Menuda tontería, ¡habrase visto!
Cuando hablo con mis compañeros más jóvenes, o con mis hijos, y les cuento anécdotas de cuando yo empecé a trabajar y a viajar por trabajo, siempre llego al punto en el que una situación que se resolvería en un pis-pas con un móvil, era insalvable sin el aparatejo en cuestión. Entonces ellos me miran y me dicen “¿y por qué no llamaste con el móvil?” y a ver cómo les explicas que ¡no existían!
Yo reconozco que soy una tecno-adicta (toma palabro). No hay aparatejo nuevo que no desee con todas mis ganas poseer para trastear con él. No siempre lo consigo, claro, que la tecnología – sobre todo la de estreno – suele ser muy cara, pero es verdad que he juntado una buena colección de cacharros a los que vivo enganchada. Y claro, el problema viene cuando la tecnología falla, porque antes éramos capaces de quedarnos tirados en una carretera secundaria con una rueda pinchada y sin gato (y sin móvil, os recuerdo) y no pasaba nada, ya nos vería alguien o echaríamos a andar hasta el pueblo más cercano y encima tendríamos una aventura que contar. Ahora si se nos pincha una rueda en mitad de la M-30 en hora punta y nos quedamos sin batería en el móvil entramos en modo pánico directamente. No se nos ocurriría pedir ayuda a cualquiera que pase, ir a un poste de S.O.S (aún no los han quitado, ¿verdad?) o esperar a que venga la poli, que seguro que aparece en cerocoma.
Recientemente he sufrido el fallecimiento inesperado de mi blackberry, que como es de trabajo, en mi empresa se han ocupado de enviar al servicio técnico para repararla. Apenas tardaron unas 3 horas en proporcionarme otra de modo temporal para poder estar localizable mientras me arreglan la mía, pero os aseguro que fueron las 3 horas más angustiosas que he pasado en los últimos tiempos. Mis hijos no me llaman por teléfono, me envían whatsapp’s, mi pareja no me llama, me envía mails a mi cuenta de gmail, al igual que mis amigas, sé dónde están mis hijos por medio de Latitude, ¡sin la blackberry me sentía huérfana! Por supuesto, todos tienen mi número de móvil personal y todos tienen mi fijo, pero seguro que a nadie se le ocurriría utilizarlos. Pasadas las 3 horas y habiendo sobrevivido a ellas a duras penas, viene el drama de cargar la libreta de direcciones, porque digo yo, ¿quién se sabe los números de teléfono de sus amigos/familiares? Yo no, desde luego. Aún recuerdo el móvil de mi chico y el de mi hija mayor, pero el resto soy incapaz, no me acuerdo porque no me hace falta, porque para eso están las agendas de los móviles y ya nadie memoriza números como hacíamos antes. Dos días, dos, tardé en encontrar mi copia de seguridad y en poder restaurar mis contactos en el nuevo móvil. Dos días en los que tenía en las últimas llamadas los 3-4 números que uso a diario, y a los que iba llamando usando esta lista. Dos días en los que no pude llamar con el manos libres del coche, porque al no tener contactos, no me valía para nada. Que sí, que antes esperábamos a llegar a los sitios para llamar por teléfono, pero ahora ¡nos entra la angustia si no podemos hablar desde el coche!
Desde entonces le estoy dando muchas vueltas a esto de vivir enchufada, creo que voy a intentar dejarlo, pero no sé si seré capaz de vivir sin cables. ¿Vosotr@s lo seríais?
Anoche mi madre y yo estábamos sentados en la sala hablando de cosas de la vida… entre otras… estábamos hablando del tema de vivir/morir.
Le dije: ‘Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de una botella… Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo. PREFIERO MORIR’.
Entonces, mi madre se levantó con cara de admiración… Y me desenchufó el televisor, el DVD, el cable de Internet, el PC, el mp3/4, la Play-3, la PSP, la Wii, el teléfono fijo, me quitó la blackberry, la tablet y me tiró todas las cervezas.
¡La madre que la parió!… ¡CASI ME MUERO!
A todos nos hace mucha gracia el chiste, pero en realidad no nos damos cuenta de la gran verdad que hay detrás de esta historieta. Ya casi nadie se acuerda de cómo era la vida sin móvil, y hablo de un móvil normal, que solo permita hablar y enviar mensajes, de esos que ya ni se encuentran. Aún recuerdo cuando empezaron a verse los primeros móviles que mucha gente decía “vaya pijada, yo desde luego jamás tendré uno de esos” jeje, a cuántos les recordaría yo la frasecita. Los que tenían móvil eran tachados de pijos, frikis, y sobre todo de querer llamar la atención, porque ¿a quién se le ocurre si no, ir hablando por teléfono por la calle? Menuda tontería, ¡habrase visto!
Cuando hablo con mis compañeros más jóvenes, o con mis hijos, y les cuento anécdotas de cuando yo empecé a trabajar y a viajar por trabajo, siempre llego al punto en el que una situación que se resolvería en un pis-pas con un móvil, era insalvable sin el aparatejo en cuestión. Entonces ellos me miran y me dicen “¿y por qué no llamaste con el móvil?” y a ver cómo les explicas que ¡no existían!
Yo reconozco que soy una tecno-adicta (toma palabro). No hay aparatejo nuevo que no desee con todas mis ganas poseer para trastear con él. No siempre lo consigo, claro, que la tecnología – sobre todo la de estreno – suele ser muy cara, pero es verdad que he juntado una buena colección de cacharros a los que vivo enganchada. Y claro, el problema viene cuando la tecnología falla, porque antes éramos capaces de quedarnos tirados en una carretera secundaria con una rueda pinchada y sin gato (y sin móvil, os recuerdo) y no pasaba nada, ya nos vería alguien o echaríamos a andar hasta el pueblo más cercano y encima tendríamos una aventura que contar. Ahora si se nos pincha una rueda en mitad de la M-30 en hora punta y nos quedamos sin batería en el móvil entramos en modo pánico directamente. No se nos ocurriría pedir ayuda a cualquiera que pase, ir a un poste de S.O.S (aún no los han quitado, ¿verdad?) o esperar a que venga la poli, que seguro que aparece en cerocoma.
Recientemente he sufrido el fallecimiento inesperado de mi blackberry, que como es de trabajo, en mi empresa se han ocupado de enviar al servicio técnico para repararla. Apenas tardaron unas 3 horas en proporcionarme otra de modo temporal para poder estar localizable mientras me arreglan la mía, pero os aseguro que fueron las 3 horas más angustiosas que he pasado en los últimos tiempos. Mis hijos no me llaman por teléfono, me envían whatsapp’s, mi pareja no me llama, me envía mails a mi cuenta de gmail, al igual que mis amigas, sé dónde están mis hijos por medio de Latitude, ¡sin la blackberry me sentía huérfana! Por supuesto, todos tienen mi número de móvil personal y todos tienen mi fijo, pero seguro que a nadie se le ocurriría utilizarlos. Pasadas las 3 horas y habiendo sobrevivido a ellas a duras penas, viene el drama de cargar la libreta de direcciones, porque digo yo, ¿quién se sabe los números de teléfono de sus amigos/familiares? Yo no, desde luego. Aún recuerdo el móvil de mi chico y el de mi hija mayor, pero el resto soy incapaz, no me acuerdo porque no me hace falta, porque para eso están las agendas de los móviles y ya nadie memoriza números como hacíamos antes. Dos días, dos, tardé en encontrar mi copia de seguridad y en poder restaurar mis contactos en el nuevo móvil. Dos días en los que tenía en las últimas llamadas los 3-4 números que uso a diario, y a los que iba llamando usando esta lista. Dos días en los que no pude llamar con el manos libres del coche, porque al no tener contactos, no me valía para nada. Que sí, que antes esperábamos a llegar a los sitios para llamar por teléfono, pero ahora ¡nos entra la angustia si no podemos hablar desde el coche!
Desde entonces le estoy dando muchas vueltas a esto de vivir enchufada, creo que voy a intentar dejarlo, pero no sé si seré capaz de vivir sin cables. ¿Vosotr@s lo seríais?
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